Tres puntos

A veces imagino que nos conocemos, y nos presentamos con voz entrecortada y firmes apretones de manos. Mudos y de irreconocible aspecto, y caras alargadas tal vez por la histeria interna, nos vemos fijamente a los ojos… Nos vamos a tomar un café, una soda, un jugo, una limonada o lo que te plazca… ¿quieres helado? A mí me encanta… es la cosa más difícil de abandonar (considerando que me hace daño). 

Empiezas a hablar y yo te miro absorta… Comentas sobre todo lo que has hecho y todos los lugares en donde has estado, como explicando el hecho de no habernos encontrado antes, tal vez más jóvenes quizá, pero sabemos que yo no hubiese estado preparada para conocerte, así como no lo estoy ahora, pero ahora tengo las ansias… el deseo desmedido por ir contigo a cualquier parte. 

¡Vamos a correr! – Exclamas sonriente. Vamos a dónde tú quieras, a dónde me guíes, eres tú lo que nunca soñé y lo que he estado esperando por años, tal vez desde que nací. Iremos en mi auto fuego-fucsia, dejando peces muertos a nuestro paso, o creyéndonos fénix azules como en los viejos tiempos. Luego despierto y no te encuentro. Acabo de recordar que no has estado aquí, que no sé dónde estás, ni como luces, ni si al menos existes, pero te necesito. 

Me levanto, voy al baño, me cepillo los dientes… que bien se siente.

Radiohead - Jigsaw Falling Into Place  



"La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse." E. Sábato

Fiebre

Estas en la completa oscuridad de tu habitación mientras deliras con exámenes sin presentar o sin estudiar, llegar tarde al aeropuerto y que te deje el avión, irse de viaje a Marte y olvidar la maleta, niños que lloran pidiendo auxilio y aunque los busques con desespero nunca los encontrarás… 

También sientes como mil agujas te desgarran la garganta, y tu saliva se convierte automáticamente en cuchillas afiladas. Cada vez que tragas es la muerte, y comienzas a sentir mucho frío aunque tengas el ventilador apagado y estés sudando. Miras por la ventana hacia aquella señal de luz que te indica que aún es de día, y piensas: “Con que así se siente enfermar... mmm”. 

Fiebre. No tienes idea de cuántos grados tienes, pero sientes como hierve tu sangre y explota tu cabeza en pequeñas dosis. Sabes que te has convertido en un adulto cuando te enfermas y tus padres ya no te consienten. Se acabaron los pañitos húmedos en la frente, y las gelatinas de naranja y fresa. Te toca pararte a buscar tus propios remedios, que vienen sin amor y sin el besito en la frente que te prometen en la televisión. Tus padres te ven de lejos como el foco epidémico en el que te has convertido, y tú en lo único que piensas es que estás lo suficientemente enfermo como para dejar la computadora, la televisión y el celular a un lado, lo cual es sorprendente. Estas “grave”. 

Lo bueno de tener fiebre es la sensación inigualable que experimentas al sentir el agua de la regadera deslizándose solo por tu espalda. Ningún otro baño se asemeja a ese. Es la calma pura, es la vida soportable. 


[Acepto chocolates y gelatinas con notitas de “mejorate pronto”… jeje]

Pink Floyd - Wish you were here

De esas canciones que hacen que tu neocórtex se acelere...

http://www.youtube.com/watch?v=rjJJNHbkiJA&feature=fvwrel

So, so you think you can tell
heaven from Hell,
blue skys from pain.
Can you tell a green field
from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?

And did they get you to trade
your heros for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange
a walk on part in the war
for a lead role in a cage?

How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls
swimming in a fish bowl,
year after year,
running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.

[Sobran todas, absolutamente todas las palabras en este mundo. 
La gente debería comunicarse solo con caricias, besos y abrazos]